Vía Crucis y celebración del Perdón

 


Guion de oración de Cáritas para la Comunidad Parroquial

Este Vía Crucis ha sido elaborado, por el Equipo de Cáritas Diocesana de Valencia. Los textos bíblicos alusivos a cada estación del Vía Crucis van acompañados de unos breves comentarios escritos por los responsables de los distintos programas. Meditando en las estaciones del Vía Crucis desde los distintos programas, hemos querido celebrar lo que reconocemos y vivimos a diario: la presencia de Cristo en los últimos y excluidos de nuestra sociedad. 

 SUGERENCIAS PARA HACER EL VIA CRUCIS 1. Animadores y lectores. Es muy importante que no sea una sola persona el que diga y haga todo. En la celebración se pueden repartir estas tareas: lecturas bíblicas, comentarios, cantos y oraciones, quienes llevan la cruz. 

 2. La cruz En toda celebración de la fe hay signos. En el Vía Crucis, la cruz es el signo principal. Es necesario que la cruz sea grande. Al final de cada estación se pegará con celo, por detrás de la cruz, una imagen que haga referencia a un colectivo marginado, excluido, empobrecido, “crucificado” por el mundo en que vivimos. En cada estación se puede intercambiar el portador de la cruz.

 3. Al iniciar cada estación del Via Crucis TE ADORAMOS, OH CRISTO Y TE BENDECIMOS QUE POR TU SANTA CRUZ REDIMISTE AL MUNDO 

 4. Al concluir cada estación SI ALGUNO QUIERE SER MI DISCÍPULO, TOME SU CRUZ Y SÍGAME 

 Primera estación JESÚS ES CONDENADO A MUERTE 

Ellos gritaban: ¡Fuera, fuera! ¡Crucifícalo! Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran. (Jn 19,1.5-16) 1 

 COMENTARIO Hoy... Jesús sigue siendo condenado. El pecado del mundo que condujo a la muerte al Hijo de Dios, continúa matando a los hijos de Dios. La muerte se prolonga en miles de muertes... Por todas partes hay sed de justicia, hambre de igualdad, necesidad de fraternidad. Hay quienes se hacen eco del clamor de justicia de las grandes mayorías desposeídas, portavoces de los sin voz, de los que no cuentan para nada y se solidarizan con su causa, sus aspiraciones, sus luchas, sus pestes, sus derrotas, sus victorias y su destino. Sin espíritu de revancha luchan por conquistar su dignidad robada y su derecho defraudado. En esta misión, verdaderamente mesiánica, muchísimos son difamados, aislados, perseguidos, perjudicados en su trabajo, en su familia, encarcelados, torturados, exiliados y condenados a llevar pesadas cargas, a causa de su compromiso con la justicia. 

 Vamos a guardar ahora un minuto de silencio por tanta muerte como está provocando la injusticia en nuestro mundo.

 • Ayúdanos Señor de la Vida, a comprometernos en la implantación de la justicia TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 • Ayúdanos Señor de la Vida, a no pasar de largo ante el sufrimiento humano que hay a nuestro alrededor. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 PADRE NUESTRO 

 Segunda estación JESÚS ES CARGADO CON LA CRUZ 

 Entonces Pilato entregó a Jesús para que fuera crucificado. Ellos se apoderaron de Jesús. Él mismo llevaba la cruz a cuestas y salió a un lugar llamado la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota. (Jn 19,16-17) 

 COMENTARIO Jesús no eligió la cruz, pero tampoco la rehuyó. Y aprendemos de él a no rehuir la nuestra. Cuando los años pasan y ya no sirvo para trabajar; cuando la enfermedad va minando mi salud y me cambia la vida; cuando aunque estire el sueldo el dinero no llega; cuando los problemas se amontonan y parece que no tengan solución; cuando me fallan las fuerzas y tengo que seguir adelante; cuando no entiendo el mundo, ni el mundo me entiende; cuando me miran con extrañeza porque soy diferente; cuando tengo que salir de mi casa y de mi tierra para ganarme el pan en otras casas y en otras tierras; cuando no puedo dar a los míos el pan que necesitan..., entonces, Jesús, yo también cargo con mi cruz y te acompaño. 

 • Ayúdanos Señor a ir por la vida con el corazón dispuesto para acompañar al hermano caído, para consolar al abatido, para fortalecer al débil, para secar las lágrimas del desesperado. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 • Ayúdanos Señor a coger con coraje y dicha las cruces que nos sobrevengan por buscar hacer el bien y construir un mundo más justo y fraterno en nuestro entorno. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 PADRE NUESTRO 

 Tercera estación JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ 

 Y Jesús les dijo: Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. (Mc 8,34)

 COMENTARIO Hoy también, son muchos los que caen por el peso de las cruces de la vida. Jesús nos invita a que le sigamos. Cargar con la cruz no es aceptar pasivamente el dolor. Frente a los problemas de tantos hombres y mujeres de nuestra sociedad no podemos resignarnos a la impotencia. Seguir a Jesús es aliviar las cruces del dolor y la miseria que hacen tropezar a los pobres. En nuestras calles encontramos a muchos hombres y mujeres que han sucumbido por el peso de su cruz. Han roto con su familia, han perdido el trabajo y la orientación. Ya nada tiene sentido para ellos. Como Jesús, sufren la indiferencia o el rechazo de una sociedad que prefiere no enterarse. Acercarse a ellos y tenderles la mano, ayudarles a levantarse, mostrarles afecto, devolverles la esperanza... es encontrarse con Jesús. Esta es la verdadera compasión. 

 • No dejes nunca Señor que nuestro corazón se insensibilice ante la pobreza y el sufrimiento humano que hay a nuestro alrededor. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 • Ayúdanos Señor de la Vida, a saberte reconocer en el hermano pobre y desamparado. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 PADRE NUESTRO 

 Cuarta estación JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE 

 Junto a la cruz de Jesús estaba su madre. Jesús, al ver a la madre y junto a ella a su discípulo, al que más quería, dijo a la madre “¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!” Después dijo al discípulo: “¡Ahí tienes a tu madre!” (Jn 19,25.26) 

COMENTARIO María no abandona a su hijo. Ella no puede hacer nada por evitarle tanto sufrimiento. Pero sigue ahí, al pié de la cruz. Contempla al hijo con ternura. En María, al pie de la cruz, estaban presentes todas las mujeres que, como ella, proclaman que el Reino de Dios debe significar que los pobres son saciados, y que los humildes son enaltecidos. En María estaban ya presentes todas las madres. Tal vez es lo único que podemos hacer ante situaciones familiares que nos desbordan: acompañar, estar al lado del que sufre, estar con él, escucharle. Todos estamos invitados a ser como María, mujer del silencio y de escucha, cercana, callada, solícita, la que está ahí, donde hace falta, donde hay alguien que sufre. Quienes como ella saben amar hasta el final, serán dichosos al reconocer vivo al crucificado.

 • Te pedimos Señor por los niños de la calle que viven sin madre, sin familia. Te pedimos por las mujeres, las madres, que tienen que sacar adelante a sus hijos solas, por aquellas que son víctimas de los malos tratos físicos o sicológicos. TE LO PEDIMOS, SEÑOR

 • Ayúdanos a ser como María, personas de escucha, de cercanía y servicio callado, personas que están ahí, donde hace falta, donde hay alguien que sufre. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 PADRE NUESTRO

 Quinta estación CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

Cuando lo llevaron, tomaron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz de Jesús para que la llevara detrás de él. (Lc 23,26) 

 COMENTARIO Sus mejores amigos le abandonaron. La mayoría de la gente miraba y se lamentaba. Solamente un hombre que venía del campo fue cargado con la cruz que Jesús apenas podía llevar. Con la mejor voluntad, y probablemente sin saber quién era Jesús, Cirineo fue el primer voluntario cristiano. Nosotros podemos también ayudar a llevar la cruz a los que más sufren. Podemos compartir nuestras fuerzas, nuestro tiempo. Y todo esto gratuitamente, sin interés, sin pedir nada a cambio. Tal vez nosotros, incluso con la mejor voluntad, estamos ignorando a los muchos crucificados que hay en nuestra sociedad. ¿Cuántas veces nos hemos puesto de parte de los que crucifican, ayudando a mantener unas estructuras injustas? Hay muchos en las “cunetas” de la vida y faltan Cirineos. 

 • Señor de la Vida, te pedimos que no permitas nunca que dejemos de arrimar el hombro para ayudar a los más débiles, a los crucificados de nuestros días. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 • Señor de la Vida, te pedimos que enciendas la llama de la solidaridad en tantos corazones dormidos. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 PADRE NUESTRO 

 Sexta estación LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS 

Hay una tradición antigua que nos presenta a Verónica atravesando por entre la muchedumbre. Ella se acerca y limpia la cara de Jesús, aquella cara cubierta de sudor, de sangre y de salivazos.

 COMENTARIO La cara ensangrentada de Jesús estaba hinchada y desfigurada. Asustaba mirarlo. Nadie hubiera dicho que era la imagen de Dios. Hoy, el rostro ensangrentado de Jesús lo vemos cada día en la televisión, en las víctimas de guerras absurdas y del terrorismo, en las poblaciones que están en la miseria, en las personas que a diario mueren de hambre, en los enfermos de los países empobrecidos que no tienen acceso a los medicamentos y la atención sanitaria que podría sanarles, en los inmigrantes que se juegan la vida para llegar a Europa, en las personas sin hogar que duermen al abrigo de un portal o en un banco de la calle. Muchas mujeres van por delante limpiando esos rostros, dando la cara por ellos, se acercan a Jesús, a aliviarle con su gesto.

 • Señor de la Vida, queremos darte gracias por todas las Verónicas que hay en nuestros días, por tanta buena gente que vive comprometida en ayudar a su prójimo necesitado. Queremos darte gracias por los voluntarios que trabajan en las diversas ONG. GRACIAS SEÑOR. 

 • Queremos darte gracias Señor porque sigue habiendo personas que creen en la utopía del Reino, y abren caminos de esperanza sembrando Vida donde había muerte. GRACIAS SEÑOR.

 PADRE NUESTRO 

 Séptima estación JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ 

 Y Jesús les dijo: En verdad en verdad os digo, si el grano de trigo no cae en tierra y muere queda solo, pero si muere da mucho fruto... (Jn 12,24)

 COMENTARIO Otra vez cae Jesús. Pero no se siente derrotado. No abandona su compromiso. Jesús sabe bien que lo malo no es caer. Lo verdaderamente malo es no levantarse. Algunas personas sí que se sienten derrotadas. Y creen que no van a poder levantarse. Ni que merezca la pena intentarlo. Se han caído ya muchas veces, o les han puesto la zancadilla. Muchas veces no les ayudamos y hemos perpetuado que sigan sentados o mejor, tirados. Es triste ver cómo no hay nada que les aliente a intentar esforzarse, y que a nadie le valga la pena intentarlo. ¿Va a haber alguien por el que valga la pena luchar si nadie les ama? A veces pasan semanas sin que nadie les dirija la palabra. Tan solo sus fantasmas o el alcohol. La única forma de conseguirlo es amándoles, y dándoles a conocer el maravilloso regalo de su existencia. Conocerles por su nombre, conocer su historia, escuchándoles, alegrándoles. Darnos a ellos para que se puedan dar. Ignorarlos o ayudarles puntualmente, sin pensar en ellos como otro yo, es ayudarles a caer una y otra vez. Es convencerles de que no vale la pena levantarse. 

 • Por las veces que tranquilizamos nuestra conciencia dando una limosna sin mirar más allá, ni interesarnos por la persona. PERDÓNANOS, SEÑOR

 • Te pedimos Señor de la Vida, que nos enseñes a amar más y mejor a las personas con las que nos encontramos en el camino de la vida, especialmente a los caídos, a los desesperanzados, a los marginados. TE LO PEDIMOS, SEÑOR

 • Te pedimos Señor que nos ayudes a ser cercanos, acogedores, contagiadores de calor humano y confianza ante el que vive la hora del dolor y la cruz. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 PADRE NUESTRO 

 Octava estación JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES 

 Lo seguía muchísima gente, especialmente mujeres que lloraban por él. Jesús, volviéndose hacia ellas les dijo: ‘Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí. Llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque, si así tratan al leño verde, “¿qué harán con el seco?” (Lc 23,27-28.31) 

COMENTARIO Una vez más, Jesús, aun estando lleno de dolor, nos invita a no quedarnos en él, en su figura y sufrimiento, y nos quiere hacer sentir el dolor de los demás, en los que El sigue sufriendo. Su calvario sigue siendo un recorrido que, a diario, padecen miles de hermanos nuestros. Él nos cuestiona nuestra actitud ante ellos, ante las injusticias que marginan y desencadenan calvarios y muerte. Desde aquí hemos de preguntarnos: ¿A quién dice Jesús que lloremos, que acompañemos en su dolor? ¿A una estatua de bronce, madera o escayola? ¡No! El mismo Jesús nos pide que salgamos a su encuentro y acompañemos a quienes a nuestro lado sufren.

 • Te pedimos, Señor de la Vida, que nos hagas ver siempre la parte que nos corresponde hacer en la construcción del Reino allí donde nos ha tocado nacer, vivir y desenvolvernos. TE LO PEDIMOS, SEÑOR

 • Te pedimos, Señor de la Vida, que nos protejas de caer en el consumismo y el acomodamiento en esta sociedad del bienestar. Haznos testigos en esta sociedad de que es posible vivir de otra manera, contracorriente, porque otro mundo es posible viviendo desde el Evangelio. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 PADRE NUESTRO

 Novena estación JESÚS CAE POR TERCERA VEZ

El cortejo se aproxima a la cima del calvario. La debilidad de Jesús se acentúa y cae por tercera vez. Entre la turba había muchas personas que anteriormente eran seguidoras de Jesús, pero ahora, esas mismas personas se burlan de él. 

 COMENTARIO La cruz cada vez pesa más. Jesús no aguanta y cae al suelo. Podemos oír la experiencia de tantos caídos en la adicción a las drogas, al alcohol, al juego. Se sienten tan débiles, con tan poca fuerza de voluntad. Se enganchan una y otra vez. Su razón quiere, pero su voluntad les traiciona. Caen una, dos veces y tres veces como Jesús. Y nos dicen: Por favor, ¡ayúdame a salir! Cristo mismo, en cada persona que sufre adicción, nos está pidiendo ayuda. Grita desde la cárcel, desde el suburbio, desde la calle. Su familia ya está harta y ni quiere oír hablar de él. Enséñanos, Jesús, a no cansarnos nunca, a estar atentos, a verte a Ti en estos hermanos. 

• Te pedimos, Señor de la Vida, por las personas que sufren adicción, para que encuentren en ti la fuerza interior que les ayude a levantarse, y para que encuentren en nosotros la mano siempre tendida que les ayude y acompañe. TE LO PEDIMOS, SEÑOR

 PADRE NUESTRO 

 Décima estación JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS 

 Cuando los soldados pusieron en la cruz a Jesús, se repartieron su ropa en cuatro partes iguales, una para cada soldado. En cuanto a la túnica, que era sin costura, de una sola pieza, decidieron: “No la rompamos, más bien echémosla a suerte, a ver de quién será. Así fue como actuaron los soldados. (Jn 19,23-24)

 COMENTARIO Nació pobre en un pesebre y murió en la cruz. Nunca tuvo nada. Y lo poco que tenía se lo quitaron: lo dejaron desnudo. Todos los desnudos, los que no tienen con qué cubrirse o presentarse, los que saben que por la ropa que llevan van a ser juzgados. Todos los que son segregados por su apariencia se asemejan a Jesús. Todos los seres humanos a quienes se les despoja diariamente de su dignidad. Todos los que son despojados de sus derechos. Todos los que son privados de alimentación, salud, educación, por las estructuras de un mundo injusto y desigual. Todos ellos, quedaron bien representados por un Cristo, a quien despojaron de lo único que tenía. 

 • Señor de la Vida, te pedimos que vistas el corazón de los gobernantes de este mundo con los ropajes de la Justicia y la Fraternidad. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 • Señor de la Vida, te pedimos por los que sufren la falta de derechos, por los pisoteados y atropellados en su dignidad. Haznos comprometidos incansables en la lucha por los derechos humanos. TE LO PEDIMOS, SEÑOR 

 PADRE NUESTRO 

Undécima estación JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ

Llegados al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús y a los malhechores... Jesús decía “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lc 23,33-34) 

 COMENTARIO Se terminó el camino; ahora sólo queda la Cruz. Jesús ya no puede caminar; ahora sólo queda aguantar clavado en la cruz hasta la hora final. ¿Cuántas veces creemos que se acaba el camino; y de pronto aparece un atajo, un sendero, una avenida..., por la cual caminar. Qué difícil es adaptarse al camino, botas, zapatillas, babuchas, a pie descalzo... ¿qué se yo? Pero el camino es mío, personal, individual. Lo tengo que andar yo. El lo anduvo en solitario, por nosotros, a pesar del tropel de gente. Y yo, ¿por quién lo ando? Se terminó el camino, pero ahí, en la cuneta está el cansado, el exhausto, el atropellado, y ahora... ¿A quién hay que seguir perdonando y excusando? Padre, tu alentaste su servicio, pero no le ahorraste la cruz, ni el cuerpo roto, ni el alma angustiada, maldita, ni el grito desesperado, castigado, ni la copa del fracaso. Y con todo confió en Ti... El saludo hoy, es la cruz. Y en ella, la Palabra, callada. Y en ella la Vida, muerta. Y en ella la Bendición, maldita. Y en ella, quien perdona, castigado. Quien salva, condenado. Quien se anuncia Hombre nuevo, hecho tronco lo viejo. 

 PADRE NUESTRO

 Duodécima estación JESÚS MUERE EN LA CRUZ 

 Como al mediodía se ocultó el sol y todo el país quedó en tinieblas hasta las tres de la tarde. En ese momento la cortina del templo se rasgó por la mitad y Jesús gritó muy fuerte: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir estas palabras, expiró. (Lc 23.44.46) 

 COMENTARIO Un fuerte grito anunció el momento en que Jesús murió en la cruz. Él había venido a liberar a su pueblo de la esclavitud. Pero también muere Jesús en la cruz cada día en nuestro mundo. Las desigualdades norte-sur son cada día 9 más grandes. La diferencia entre nuestra sociedad y los países empobrecidos no es solamente injusta, sino que además amenaza con la paz mundial. En esa cruz de Jesús, mueren y nacen -para morir- millones de seres humanos en los cinco continentes. Con la pesada carga de la deuda externa, esos niños no recibirán educación, alimento ni nadie podrá controlar su salud. Cruz en la que viven y mueren los inocentes. Es también nuestra responsabilidad 

 • Por todas las personas de la tierra que mueren todos los días abatidos por la injusticia. SEÑOR, TEN PIEDAD 

 • Por los gobernantes de todos los países, para que busquen caminos justos y equitativos para sus pueblos. SEÑOR, TEN PIEDAD

 • Para que en los países ricos se produzca un cambio en las actitudes y en los estilos de vida consumistas y materialistas de sus ciudadanos, que tanta muerte, desigualdad y explotación provocan en los países empobrecidos del Sur. SENOR, TEN PIEDAD 

 PADRE NUESTRO

 Decimotercera estación JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

Alguien tuvo la valentía de ir donde Pilato y pedirle el cuerpo de Jesús. Era José del pueblo de Arimatea. José tomó el cuerpo de Jesús, lo bajó de la cruz y lo envolvió en una sábana que había comprado. (Mc 15,43.46a)

 COMENTARIO Bajaron el cuerpo de Jesús y lo pusieron en brazos de su madre, María. Jesús, muerto, fue bajado de la cruz, pero los pobres, representados por El, siguen allí, en lo alto. Hombres y mujeres llaman a nuestras conciencias cada día. Piden ser bajados de la cruz. Quizá no los oigas. Quizá vuelvas el rostro. A Jesús le quitan los clavos, la corona de espinas. Ya solo le falta el reposo. Pues aún hay unas manos calurosas, entrañables, que le ungen con perfumes y ungüentos. ¿Seremos capaces de oír los lamentos de quienes están crucificados, por abandono, enfermedad, locura, vejez..., y necesitan el servicio, el descanso, la cercanía, el afecto? Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz. Donde haya odio, que lleve yo el Amor. Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón. Donde haya discordia, que lleve yo la Unión. Donde haya duda, que lleve yo la Fe. Donde haya error, que lleve yo la Verdad. Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría. Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.  Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, como amar. Porque es: Dando, que se recibe; Perdonando, que se es perdonado; Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna. 

 PADRE NUESTRO

 Decimocuarta estación JESÚS ES SEPULTADO 

 En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, Pusieron allí a Jesús. (Jn 19,41-42) Se puso su sepultura entre los malvados, y con los ricos su tumba. (Is 53,9) 

 COMENTARIO Llegamos al huerto con el cuerpo de Jesús. Entramos. Nos quedamos allí junto al cuerpo inerte. Oscuridad. Injusticia. También algunos hombres son llevados. Recluidos. Encerrados. Apartados. Ya no pertenecen al mundo que se agita y vive. Ellos ya no cuentan. Jesús fue piadosamente sepultado. Era el final de una maravillosa historia de “Amor”. El sepulcro es signo de “esperanza”. Jesús volverá. Volverá cuando el trigo se convierta en espiga. Volverá con perfume de primavera. Cristo no puede morir para siempre, porque es la “Primavera”. No puede morir porque vivió en el “amor”..., y el amor es más fuerte que la muerte. No puede morir, porque es la “Vida”. Ellos también volverán para vivir. ¡Házselo saber! Espera un momento.... y ¡será la Pascua! 

 • Por las veces que no hemos sabido perder la vida por uno de ellos. PERDONA A TU PUEBLO, SEÑOR

 • Por las veces que no hemos querido ser granos de trigo. PERDONA ATU PUEBLO, SEÑOR • Por nuestra falta de esperanza en la Resurrección. PERDONA A TU PUEBLO, SEÑOR

 PADRE NUESTRO 

 Decimoquinta estación JESÚS ESTÁ RESUCITADO Al amanecer el primer día de la semana las mujeres se dirigían al sepulcro y andaban preguntándose: ¿Quién nos retirará la piedra? Y entrando en el sepulcro vieron a un joven sentado, vestido con una túnica blanca y se asustaron. Pero él les dijo: “No os asustéis Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado Ha resucitado. No está aquí. Ved el lugar donde lo pusieron. Pero id a decir a sus discípulos, y a Pedro, que irá delante de vosotros a Galilea. Allí le veréis. (Mc 16,2-7) COMENTARIO Si Cristo ha resucitado no cabe vivir en el temor y en el desaliento. No os asustéis. Cristo nos lanza a mirar el presente caminando hacia el futuro con esperanza. No podemos quedarnos en los lugares habituales, en los caminos conocidos, en las certezas de siempre... ¡Cuántas veces nos encerramos en nuestras seguridades y olvidamos la novedad de la Pascua! Con Cristo resucitado salimos, con entraña nuevas, al encuentro de la humanidad. La Pascua nos lleva a construir fraternidad con los hermanos que viven en la oscuridad, que han perdido la esperanza, con los pueblos que viven en la opresión y explotación, pero donde Dios nos sigue señalando que está la Vida. Si Él va delante de nosotros, ¿cómo podemos dudar? La Pascua nos abre al servicio y al camino compartido. En ese camino vamos a ver y a vivir anticipadamente la plenitud y el gozo de la meta. En ese camino nos van a reconocer. Padre, me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea, te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo. Lo acepto todo, con tal que tu plan vaya adelante en toda la humanidad y en mí. Ilumina mi vida con la luz de Jesús. No vino a ser servido, vino a servir. Que mi vida sea como la de él: servir. Grano de trigo que muere en el surco del mundo. Que sea así de verdad, Padre. Te confío mi vida. Te la doy. Condúceme. Envíame aquel Espíritu que movía a Jesús. Me pongo en tus manos, enteramente, sin reservas, con una confianza absoluta porque tú eres... MI PADRE. 

 PADRE NUESTRO


Celebración penitencial en casa

Preparar: una cruz, una vela, una piedra

 Canto de entrada: Perdona a tu pueblo Señor https://youtu.be/R-Mehn4YfYc

Saludo

Compartir la vida y acción significativa

Escogemos a una persona presente, a la que queremos pedir perdón. Colocamos la piedra en su delante y decimos: Reconozco, que he sido una piedra pesada para ti, especialmente cuando …. Te pido sinceramente perdón. La otra persona responde como se siente con esto. Si puede, le dice que le perdona y los dos se abrazan.

Todos pueden tomar la piedra en sus manos y pedir perdón, pero solo una vez.

Escuchar la palabra: Lc 15,4-7 La oveja perdida

Explicación: Jesús explica en esta parábola o comparación, que Dios es como un buen pastor, que se preocupa por las ovejas perdidas.  Dios se alegra más de un pecador que cambia, que de muchas personas justas, como se creían los fariseos.

Compartir la palabra: ¿Que dice esta palabra a nosotros hoy?

Oración

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante Ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.! Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a Ustedes hermanos, que interceden por mí ante Dios, Nuestro Señor. Amen

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amen.

Abrazo de la paz y Bendición.

Canto final La oveja perdida https://youtu.be/uiprDFgv2sw


Comentarios

Entradas populares