La tentación en el desierto y la isla del placer
Un hombre importante se fue al desierto. Estaba estresado de tanto trabajo y buscaba la soledad, la meditación, encontrarse consigo mismo. Al inicio el sol y el calor le parecían agradable, pero pronto sentía, que su lengua y su piel se secaban. Para hidratarse tomó la botella de agua, pero no le duró mucho. Pronto se sentía aburrido y exhausto. El desierto no es un buen lugar para vivir. Mas bien le parecía un lugar de la muerte. En este momento escuchó un ruido suave de una serpiente, que se deslizaba hacia él. El hombre se asustó. Me va a morder y voy a morir en este desierto. Mientras pensaba si correr o enfrentarse a la serpiente, le parecía escuchar una voz agradable que le decía: “No tengas miedo. Me llamo Jeffrey Epstein. He venido para ayudarte”. El desierto ya me enloqueció, pensaba el hombre, ahora hasta las serpientes me hablan. Como la voz era agradable y la serpiente no se comportó ofensivo, el hombre le respondió: “¿Y como me vas a ayudar en este desierto? No...
