El rey Donald contra el rey León
Donald Trump se ve a si mismo como un rey mesiánico, que hará grande a América otra vez (Maga=make America great again) mediante una cruzada contra el comunismo, el islamismo y la economía china.
Para Trump los
europeos son decadentes, porque se rindieron ante el comunismo cultural y el
islamismo de sus inmigrantes.
A todos los gobiernos
del mundo los impuso impuestos, para financiar su endeudamiento, no le importan
tratados comerciales o internacionales. Tampoco le interesa el derecho
internacional ni el catecismo, que declara injustas a todas las guerras, que no
sean en defensa propia. Ataca a países como Venezuela o Iran, supuestamente
porque sus lideres son malvados, pero sin importarle el daño, que causa a la
población y sin garantías, que después del líder malo vendría uno mejor.
Muchos estadounidenses
demócratas salen a la calle para protestar y manifestar, que no quieren un rey
(no King), es decir no quieren una autocracia. De hecho, la democracia en EEUU
y en el mundo está en peligro.
Al igual que Hitler en
la Alemania de la primera mitad del siglo 20, quiere hacer su país grande otra
vez a través de una expansión bélica. Al igual que Hitler quiere fundar un “reino”.
Al igual que Hitler, cree que “la providencia” lo ha llamado a salvar a su país
y al mundo. Al igual que Hitler quiere alinear a las iglesias cristianas a su
discurso mesiánico y que justifiquen sus guerras y extravagancias. Al igual que
Hitler miente, miente y vuelve a mentir.
El Papa León ha sido
muy cauteloso en enfrentarse con Trump. Desde su elección el año pasado ha
hablado de la paz desarmado y desarmante. Lo hizo con tanta suavidad y
diplomacia, que nadie se sintió ofendido. Simplemente habló de Jesucristo, de
su mensaje de paz y del catecismo con su clara enseñanza de la “guerra justa” o
justificada, únicamente cuando se trata de la defensa propia. Y el Papa cometió
otra “ofensa” contra el rey Donald: defendió los migrantes al igual que el papa
Francisco. Para el papa León los migrantes también son humanos, tienen
derechos, son vulnerables y necesitan caridad y protección. Esto también está
en la biblia, pero contradice a Trump, para el cual los enemigos políticos y
los migrantes son poco más que animales, que hay que odiar, excluir, deportar o
matar. Este no es el evangelio de Jesucristo, es la doctrina nacionalista Maga.
Con su discurso “comunista”,
“woke” o simplemente “anti-Trump” el Papa León, al igual que antes Francisco,
se volvió incomodo para el rey Donald. Y empezó a tratarlo, como trata a otros
lideres de estado incomodos: lo presionó a través de terceros (el encuentro en
el pentagono con el nuncio de EEUU en enero) y ahora, después de la oración por
la paz el sábado pasado, con insultos directos: izquierdista radical, tonto, débil,
justifica las armas nucleares de Iran …
¿No se parece un poco
al rey Herodes, quien mató a Juan Bautista por decir la verdad y a los niños
inocentes para deshacerse de un mesías rival?
Pero se equivocó. León
no le contestó directamente. Siguió con su discurso de paz, condenando a cualquiera,
que empieza una guerra. Y declarando con toda naturalidad: “No le tengo miedo a
Trump”. Y tiene razón. Al vaticano Trump no puede imponer impuestos comerciales.
Difícilmente puede enviar misiles o bombas a un territorio, que mide solo 5km2
y está en medio de la ciudad de Roma. Y no puede callar la voz del Papa León,
porque este no le tiene miedo.
La reacción nacional e
internacional al ataque de Trump ha sido muy interesante y puede dificultar
mucho la posición del rey Donald.
A los evangélicos de
EEUU, que apoyaban a Trump, no les ha gustado, que se compara con Jesucristo en
un meme.
A los católicos de
EEUU, que en su mayoría apoyaban a Trump, les obliga a unirse más con el Papa, porque
en lo religioso, él es su líder indiscutible.
Hasta algunos lideres
de la ultraderecha europea, fuertes aliados de Trump, como Giorgia Meloni, han
salido a defender al Papa.
Creo, que esta vez
Trump subestimó a su adversario. Puede perder todo apoyo internacional. Puede
perder su propio electorado. El tiempo de los reyes ya pasó. Pero el Papa como
institución moral, como la voz de la consciencia del mundo se ha fortalecido.
Su “reino” no es de este mundo. Pero moralmente es un grande. Mientras los
grandes de este mundo caerán. No lo digo yo. Lo dice la virgen María en el
evangelio de Lucas, 1,52.
Yo rezo todos por
Donald Trump. Que descanse en paz. Amen.



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