La tentación en el desierto y la isla del placer
Un hombre importante se fue al desierto. Estaba estresado de tanto trabajo y buscaba la soledad, la meditación, encontrarse consigo mismo.
Al inicio el sol y el
calor le parecían agradable, pero pronto sentía, que su lengua y su piel se
secaban. Para hidratarse tomó la botella de agua, pero no le duró mucho. Pronto
se sentía aburrido y exhausto. El desierto no es un buen lugar para vivir. Mas
bien le parecía un lugar de la muerte.
En este momento
escuchó un ruido suave de una serpiente, que se deslizaba hacia él. El hombre
se asustó. Me va a morder y voy a morir en este desierto. Mientras pensaba si
correr o enfrentarse a la serpiente, le parecía escuchar una voz agradable que
le decía: “No tengas miedo. Me llamo Jeffrey Epstein. He venido para ayudarte”.
El desierto ya me
enloqueció, pensaba el hombre, ahora hasta las serpientes me hablan. Como la
voz era agradable y la serpiente no se comportó ofensivo, el hombre le
respondió: “¿Y como me vas a ayudar en este desierto? No tienes ni agua mineral
ni una sombrilla a la vista. ¿Tal vez tienes un celular con línea para pedir
ayuda?”
“Tengo algo mucho más
importante”, respondió el animal, “tengo contactos”. “Puedo darte todo lo que
tu quieres y más de lo que te puedes imaginar”, solo tienes que confiar en mi y
ser mi amigo.
El hombre pensó, que
no tenía nada que perder y mucho para ganar y aceptó. La serpiente le mordió
con su veneno, que no era mortal sino alucinógeno. El hombre empezó un viaje veloz
en su imaginación, mientras su cuerpo se quedó inmóvil pero vivo en la arena.
Epstein lo llevó en su
jet privado a una isla privada. Aquí no había ni ley ni estado ni Dios. Solo
Epstein y sus demonios menores. Hubo algunos guardias armados que vigilaban
detrás de sus lentes oscuros. Y hubo cientos de chicas de unos 15 años con poca
ropa y muy atentas a cumplir todos los deseos del hombre importante y de muchos
otros hombres importantes, que estaban allí. La mayoría de los hombres
importantes tenían máscara para mantener su anonimidad.
Primero Epstein lo
llevó al bar, para que tome agua para rehidratarse, algunas cervezas, ¿tal vez
un whisky? El hombre se sentía relajado. 2 chicas empezaban a tocarle el brazo,
la cara, los muslos, los genitales. Que relajante. Lo llevaron a la piscina
para refrescarse y relajarse aún más.
Después del trio
relajante apareció Epstein otra vez. Ven conmigo, te voy a presentar a unos
amigos. Conoció a un presidente, que necesitaba justo los servicios de su
empresa y rápido llegaron a un acuerdo. Conoció a un periodista, que le iba a
ayudar en la presentación de su marca en otros países. Conoció a un científico,
que le dio sugerencias para mejorar su producto.
En poco tiempo el
hombre importante había hecho crecer infinitamente a su empresa y sus ingresos.
Estaba super relajado y contento. Abrazó a Epstein llorando y agradecido. Eres
un genio. Eres un angel. Te amo.
En realidad, no lo
amaba, solo amaba a su dinero y a si mismo. Y Epstein tampoco no lo amaba. Lo
había grabado en secreto con las chicas. Por ser acaso. En otro momento podría
presionarlo con estos videos para que le haga caso. Nadie pensaba en las chicas
menores de edad. Parecían felices, pero no lo eran. Habían llegado aquí con la
promesa, de ganar mucho dinero. Pero no les habían dicho, que no había
comunicación con sus padres y amigos y no había un barco o avión de regreso para
ellas. Tuvieron que cumplir su rol de esclavas sexuales, hasta que por su edad
ya no eran atractivas para los hombres importantes.
En este momento el
veneno dejó de surtir efecto en el hombre del desierto. Despertó confuso,
molido desubicado. No sabía como, pero encontró otra vez a su auto y volvió a
la ciudad. El desierto y la isla del placer solo habrían sido una pesadilla en
sus sueños.
¿Como es posible, que
un tipo como Jeffrey Epstein pudo crear una red de políticos y empresarios,
ricos y famosos de todo el mundo pagando y recibiendo favores? ¿Cómo es
posible, que pudo mantener una red de prostitución infantil durante decenios de
años con total impunidad? ¿Así funciona el mundo?



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