Huaico - Caos en el desierto

 


El 21 de febrero mis visitas quisieron regresar en Bus de Nazca a Lima, pero el Bus no salió. La carretera estaba interrumpida en Ocucaje, Ica. Dos días atrás también estaba interrumpida en el peaje de Nazca y hacia el sur en el desvió a Lomas/Caravelí.

Estamos en el fenómeno de el Niño, un calentamiento del mar que produce lluvias fuertes en las zonas costeras del Perú, zonas desérticas, que por su falta de vegetación no pueden retener el agua de las lluvias. Cada quebrada se convierte en rio o huaico, un desborde violento de agua y lodo. La palabra viene del quechua wayqu “quebrada”.

Estos huaicos inundan y pueden hasta destruir un puente o una carretera. Los buses, camiones y autos forman largas colas de varios kilómetros. Había taxis, que ofrecían servicio de colectivo a Ica por precios muy altos. Iban por caminos del desierto, evitando la parte interrumpida de la carretera. Me atreví a hacer lo mismo con mi camioneta 4x2. El viaje fue por caminos vecinales. A veces conectaban con nuevas urbanizaciones en construcción. A veces conectaban con casas campesinas alejadas en el valle, a veces eran usadas por mineros artesanales. En cada cruce había que mirar, donde habían pasado los demás colectivos. Me encontré con dos camiones y un bus varados, que no podían pasar las curvas muy pronunciadas y se quedaron en la arena. Un camino estaba interrumpido por canal de agua, que se desbordó. Medio metro de profundidad, no pasó el auto. En total el viaje duró 6 horas en vez de 2. Me quedé en Ica por la noche. El otro día regresé por la misma ruta. En el distrito de Santiago ya no pude avanzar más. Un señor en moto se ofreció para llevarnos por las chacras directo a Ocucaje, pagándole 5 soles cada Auto, que lo siguió.

Normalmente el agua es una bendición para el desierto. Lo transforma en jardín, nos salva de la deshidratación y nos da vida. La cultura Nazca construyó muchos acueductos para canalizar y dar acceso al agua del subsuelo, que hay en los valles de los ríos. Los acueductos son en forma de espiral, el camino va bajando en círculos hacia el centro, hacia el agua. Las culturas antiguas nunca construyeron sus ciudades en el valle. Allí estaba la tierra para la agricultura y los huicos con su lodo fertilizaban a las tierras arenosas. Las construcciones estaban en las alturas, no alcanzadas por ningún huaico.

El hombre moderno creía poder dominar la naturaleza con sus técnicas avanzadas: construir defensas al borde del rio para canalizarlo o encauzarlo. Pero los huaicos son mas fuertes y muestran lo limitado que es la tecnología ante la fuerza de la naturaleza. Necesitamos la tecnología, pero también la humildad de reconocer, que la naturaleza es indomable y a veces se rebela contra nuestra soberbia humana. No somos dueños de la naturaleza sino parte de ella y llamados a cuidarla.

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